Trenes cuyo destino es seguir siempre de largo, perros que son el espejo de lo humano metamorfoseado, mujeres en cofradía al borde de una ruta, la muerte viajando en la valija de un asesino, un bar suburbano que desvela el sueño de sus parroquianos: historias donde los personajes intentan imposibles salidas para el núcleo de un disturbio inesperado, o ensayan un escape en la grieta imperceptible de la realidad.
Nombrar lo kafkiano es ya en sí mismo un guiño cómplice, una contraseña inmediata arrojada a la inocencia de quien se dispone a leer; pues bien, la verdad que se abisma en esta escritura refuerza aquel adjetivo paradigmático: su condición de ser está anclada en la categoría de la espera, como en las pesadillas de Kafka, como en el lenguaje de Beckett.
Descarnados, violentos, esperanzados, onirícos, desesperados, absurdos hasta la comicidad nerviosa del involuntario testigo de una verdad feroz, los cuentos de Samanta Schweblin perturban poéticamente la comprensión del mundo.
«La inusual creatividad y el talento desplegado en estos cuentos convierten a su autora en una de las jóvenes escritoras argentinas más interesantes de su generación.»
DIEGO PASZKOWSKI
«Cortázar decía que todo gran cuento “es una presencia alucinante que se instala desde las primeras frases para fascinar al lector”. Los cuentos de Samanta Schweblin atrapan y alucinan. No existe el libro perfecto, lo sé, pero El núcleo del disturbio se acerca bastante a esa utopía.»
VICENTE BATTISTA
lunes, 27 de noviembre de 2017
El núcleo del disturbio
Trenes cuyo destino es seguir siempre de largo, perros que son el espejo de lo humano metamorfoseado, mujeres en cofradía al borde de una ruta, la muerte viajando en la valija de un asesino, un bar suburbano que desvela el sueño de sus parroquianos: historias donde los personajes intentan imposibles salidas para el núcleo de un disturbio inesperado, o ensayan un escape en la grieta imperceptible de la realidad.
Nombrar lo kafkiano es ya en sí mismo un guiño cómplice, una contraseña inmediata arrojada a la inocencia de quien se dispone a leer; pues bien, la verdad que se abisma en esta escritura refuerza aquel adjetivo paradigmático: su condición de ser está anclada en la categoría de la espera, como en las pesadillas de Kafka, como en el lenguaje de Beckett.
Descarnados, violentos, esperanzados, onirícos, desesperados, absurdos hasta la comicidad nerviosa del involuntario testigo de una verdad feroz, los cuentos de Samanta Schweblin perturban poéticamente la comprensión del mundo.
«La inusual creatividad y el talento desplegado en estos cuentos convierten a su autora en una de las jóvenes escritoras argentinas más interesantes de su generación.»
DIEGO PASZKOWSKI
«Cortázar decía que todo gran cuento “es una presencia alucinante que se instala desde las primeras frases para fascinar al lector”. Los cuentos de Samanta Schweblin atrapan y alucinan. No existe el libro perfecto, lo sé, pero El núcleo del disturbio se acerca bastante a esa utopía.»
VICENTE BATTISTA
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